Echa tu pan sobre las aguas, porque después de muchos días lo hallarás

 Commentario de Spurgeon, Pulse Aqui                                            La Semilla de Poder, Pulse Aqui

panEcl 11:1 Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.

Cuando leí este versículo, me pareció un poco raro; pensar en colocar nuestro pan en el agua y que después de muchos días lo voy a encontrar está un poco alejado de la realidad, pero si meditamos bien y nos acordamos de que los pensamientos de nuestro Señor son más altos que los nuestros y que la naturaleza de Dios es distinta a la nuestra, entonces decimos: aquí hay algo que debo aprender.

agua

Cada uno de nosotros tiene algo que proviene de Dios; algunos tienen mucho conocimiento de la palabra de Dios, otros virtudes para tocar instrumentos para adoración a Dios, otros gran disposición al servicio; y así cada uno tiene virtudes, dones y talentos que Dios le ha entregado, y Cuando Dios te dice echa tu pan sobre las aguas porque después de muchos días lo hallarás, te está diciendo que lo que tienes en tus manos debes ponerlo sobre las aguas, debes disponerlo al servicio no mirando para que será usado o a donde será dirigido o que recompensa tendrá, porque si lo que haces lo haces siendo guiado por el Espíritu Santo después de muchos días hallarás el fruto del trabajo, porque Dios mira mucho más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.

pobre-manos1Hch 20:33-35 Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

El aposto Pablo dice lo que realmente es poner nuestro pan sobre las aguas, sin mirar lo que va a suceder, sin esperar nada a cambio, porque mejor es dar que recibir. Sin codiciar oro, plata, vestidos, porque así estaríamos pensando en las cosas materiales y sin duda llegaría al pensamiento inicial que si echamos nuestro pan sobre las aguas, este terminaría deshaciéndose y desapareciendo por completo; pero la mirada del espiritual, del cristiano, del hijo de Dios es distinta.

El Cristiano, Justo y Recto.

Veamos como Job se conducía:

Job 29:12-16 Porque yo libraba al pobre que clamaba, Y al huérfano que carecía de ayudador. La bendición del que se iba a perder venía sobre mí, Y al corazón de la viuda yo daba alegría. Me vestía de justicia, y ella me cubría; Como manto y diadema era mi rectitud. Yo era ojos al ciego, Y pies al cojo. A los menesterosos era padre, Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia;

Claramente Job ante los ojos de Dios era un hombre recto y justo, y esto porque en Job habían características como la benevolencia, la capacidad de no mirar las cosas materiales por sobre los propósitos de Dios; Job daba con alegría al corazón de la viuda, libraba al pobre que clamaba, no llamaba maldición la situación de alguien que estaba a punto de perderse y venia a él, sino que lo llamaba bendición. Claramente Job entendía el propósito de Dios y echaba su pan sobre las aguas.

¿Tendremos que esperar algo a cambio, algo material por haber hecho algún bien?, absolutamente que no, aunque cada uno de nosotros de nuestra propia carnalidad siempre está esperando recibir un pago por algo bueno que hayamos hecho; mire las palabras del propio Job:

Job 30:26 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; Y cuando esperaba luz, vino la oscuridad.

El echar nuestro pan sobre las aguas significa no mirar las consecuencias que vendrán, simplemente échalo, simplemente trabaja, simplemente pon a disposición lo que tienes en tus manos, no esperes nunca recibir nada y menos recibir cosas materiales. En el libro de Eclesiastés, el predicador se encarga de mostrarnos sabiduría y advertirnos lo siguiente:

Ecl 9:1-2 Ciertamente he dado mi corazón a todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; que sea amor o que sea odio, no lo saben los hombres; todo está delante de ellos. Todo acontece de la misma manera a todos; un mismo suceso ocurre al justo y al impío; al bueno, al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica; como al bueno, así al que peca; al que jura, como al que teme el juramento.

Todas las obras de los hombres están en la mano de Dios, absolutamente todo se mueve conforme al propósito de Dios y no podemos pretender que al hacer algo bueno recibiremos, por ejemplo, una buena situación económica, un buen trabajo, un auto último modelo. Muchos nos hemos preguntado ¿Por qué a mi vecino que no conoce a Dios y que no hace lo bueno, le va bien y yo que alabo y sirvo al Señor aun tengo un sueldo bajo, aun no tengo mi propio auto, etc.?

Y pensamos como naturales, como carnales alejados de la naturaleza de Dios. El hijo de Dios debe aprender a tener Fe, debe pedir Fe, debe buscar a Dios en sus pensamientos y no alejarse de Dios con carnalidades "Porque después de muchos días lo hallarás". Medita en lo que dice 1 Juan 2:16-17, no podemos esperar de Dios nada material, no podemos esperar de Dios absolutamente nada de este mundo, nada de eso proviene de nuestro Padre porque esas cosas pasan, se mueren, terminan y desaparecen; pero el que espera las cosas espirituales, las cosas celestiales del reino de Dios, esas cosas son eternas y las recibiremos y las hallaremos.

Dios no olvida nada

¿Piensas que tus buenas obras se han quedado en el olvido? No es así,

Heb 6:10-12 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

Fe, simplemente Fe; el Señor mira cada una de las obras de los hombre, y él no se olvida de tus buenas obras, persevera así hasta el fin y no te detengas, confirma con tus obras la fe que declaras tener y echa tu pan sobre las aguas, porque después de muchos días lo hallarás.

Todo el mundo tiene la oportunidad de hacer buenas obras, depende de cada uno el querer hacerlas:

Ecl 11:2 Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.

Simplemente hazlo, quien sabe si el Señor esta misma noche manda a buscar nuestra alma, o si mañana o el próximo año tendré la misma situación económica que tengo hoy, o si en tres años seguiré siendo tan fuerte y tener tan buena salud para ayudar a los demás. Un cristiano debe aprende a ser guiado por el Espíritu Santo:

Ecl 11:3 Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que el árbol cayere, allí quedará.

Nada será en vano, simplemente llueve, conforme el señor te llena tu solo siembra, que importa si el árbol cae donde tu enemigo o en tu propia casa, nada de esa madera se perderá, solo confía en Jesús.

Simplemente disponte en las manos de Jesús

Isa 55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

¡¡Jesús te necesita!! Sé una nube, déjate guiar por el viento y lleva su Palabra porque ella tiene un propósito con todos en la tierra, solamente disponte en las manos de Jesús y el hará.

Luc 6:33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.

Solamente Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. Amén